Cómo elegir una silla de oficina?

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La silla es uno de los elementos esenciales en un puesto de trabajo frente a al ordenador . En la elección de una silla de oficina hay que tener en cuenta una serie de criterios de ergonomía, entendida como el estudio de datos biológicos y tecnológicos aplicados a problemas de mutua adaptación entre el hombre y la máquina.

Aunque una silla de oficina no produce lesiones de forma directa, puede provocar una mala postura que con el paso del tiempo, y el uso diario y prolongado, puede derivar en lesiones para el usuario.

Asiento: Conviene que sea regulable y permita modificar su colocación respecto al respaldo. En cuanto al tamaño, debe ser lo suficientemente ancho como para que el usuario pueda sentarse holgadamente en la parte central y tenga espacio a su alrededor.
La parte delantera del asiento debe estar inclinada hacia abajo para que no oprima la parte posterior de las rodillas ni dificulte la circulación de las piernas, y la profundidad del asiento no debe dificultar la utilización del respaldo.

Respaldo: Debe ajustarse a la espalda y ofrecer un apoyo en la zona lumbar. Es aconsejable que sea regulable en inclinación y que se pueda regular su firmeza y la fijación o movilidad del respaldo.
La altura también debe ser regulable y tener una longitud suficiente para, al menos, toda la espalda.

Apoyabrazos: Deben permitir al usuario mantener una postura cómoda, con los brazos formando un ángulo de 90 grados y sirviendo de apoyo en los codos y antebrazos. También son útiles para facilitar la incorporación y deben ser resistentes.
No deben en ningún caso oprimir las caderas del usuario. Tampoco deben impedir que pueda colocarse junto a la mesa o adoptar la postura deseada.

Base: Las ruedas en la base permiten una mayor comodidad al usuario para cambiar de postura o desplazarse. La base debe tener 5 puntos de apoyo o ser estable.

Tapizado: Debe ser transpirable y estar diseñado para soportar el uso continuado. También es aconsejable elegir un color y material que se pueda limpiar fácilmente. Es conveniente contar con un tapiz de un tejido que permita el paso de humedad, evite el calor y sea fácil de mantener limpio.
Generalmente se usa telas de algodón, aunque acumulan polvo y son mas difíciles de limpiar que otras opciones. El tevinil y demás telas sintéticas, en cambio, son fácil de limpiar, pero acumulan la humedad y pueden causar calor. Es cuestión de pensar bien y elegir la mejor alternativa para su caso particular.